
Del conjunto de actividades formativas que, con carácter abierto, desarrollamos en el Law School/Executive Education a lo largo del año, han ido surgiendo, en diferentes Despachos de Abogados, Empresas, Entidades Financieras, y diversas Instituciones públicas y privadas la necesidad de diseñar de forma específica e individualizada un programa formativo que, recogiendo materias ya tratadas, e incorporando otras nuevas, permita a los profesionales que trabajan en aquellas estudiar y analizar con los profesores de nuestro Claustro y con la metodología característica del IE, las materias que les afectan de una manera inmediata y directa.
Materias como, Política de Competencia, Gobierno corporativo, Derecho Concursal, Contratación, Urbanismo, Actualización o profundización en áreas específicas del Derecho laboral o fiscal, o desarrollo de diferentes Habilidades profesionales, vienen siendo de forma permanente impartidas en este régimen, en las Asesorías Jurídicas de grandes empresas y Entidades Financieras, o a los miembros de Despachos de Abogados de diferentes características.
Asimismo, en nuestra propuesta de actividades en habilidades y competencias, combinamos la Formación y el Desarrollo, porque entendemos que son facetas complementarias para la evolución profesional:
Con la Formación nos centramos en la transmisión de conocimientos y en la práctica de habilidades para mejorar la eficacia en sus relaciones con personas, dentro del entorno jurídico y para dar estabilidad al participante en el desempeño de su actividad como socio o directivo del Despacho o Asesoría Jurídica.
Con el Desarrollo nos aseguramos que la formación repercute en la mejora de la práctica de comportamientos -competencias- en su labor diaria. Es el conjunto de acciones orientadas a fortalecer las habilidades definidas para el colectivo de participantes, de forma que puedan actuar eficazmente y conseguir mejores resultados en su desempeño como profesionales.
Para ello, previo a la formación, medimos el “gap” entre las exigencias conductuales que se le pide al participante en su entorno actual (lo que necesita) y las habilidades que emplea y manifiesta (lo que sabe hacer). Y después de la formación, y a lo largo del tiempo volvemos a medir la evolución
